Mediante sus propios esfuerzos, y los esfuerzos de aquellas personas por cambiar las historias que ellos mismos contaron, Ron y Mary fueron capaces de dejar el instituto de Oregon, conocido como el Centro de capacitación Fairview, y luego vivieron en una
Un hombre y una mujer de edad adulta de pie en las afueras de su casa sonríen a la cámara. El hombre lleva una polera larga y la mujer lleva un cardigan sobre una polera de estilo tropical.

Ron y Mary en los exteriores de su casa en su comunidad. 

Lo Logrado 

A la mayoría de nosotros se nos define a través de nuestras historias. Aquellas que nosotros contamos de nosotros mismos, y aquellas que son contadas por (nuestros familiares, amigos y profesionales) sobre nosotros. Dichas historias permiten formar una imagen de nosotros mismos. Si estas historias son de obtimismo, valentía y capacidad, entonces las posibilidades que resultan de ellas parecieran infinitas y valen la pena. Sin embargo, si dichas historias son pesimistas, degradantes y negativas, entonces las suposiciones sobre los logros posibles se vuelven limitadas y restringidas. Esto es lo que les ocurrió a Mary y Ron.

Durante su niñez y los primeros años de su vida adulta, Mary y Ron estuvieron limitados a vivir en una gran institución para personas con discapacidad intelectual, ubicada en salem, Oregon, conocida como el Fairview Training Center. Las historias que otras personas contaban sobre ellos se caracterizaban por la forma de ser evaluaciones profesionales en las cuales se usaban palabras tales como “irresponsable”, “de apariencia física desagradable”, y “débil mental”. Debido a sus propios esfuerzos y al trabajo de otras personas a su alrededor, Mary y Ron fueron capaces de mudarse de aquella institución donde vivieron durante sus primeros 20 años de vida. Ron y Mary solicitaron permiso para mudarse de dicha institución. Ellos persuadieron a algunos de sus familiares a que los apoyen en realizar tal mudanza. Lento pero seguro, ellos comenzaron a cambiar sus historias. De forma gradual, palabras tales como “muy trabajadores”, “amables” y “agradables” comenzaron a formar parte de sus historias. Una vez que participaban de la comunidad, Ron y Mary mostraron tanto perseverancia como determinación para poder alcanzar la mayor independencia posible. Al conseguir trabajos que ellos disfrutaban y al unirse a un grupo de defensa de personas con discapacidades en el desarrollo, el cual era conocido como ”las personas primero”.

 

Con el paso de los años, Ron y Mary se volvieron pareja y decidieron compartir sus vidas en la comunidad durante aproximadamente 50 años. Ron (ahora de 82 años) y Mary (ahora de 75 años) han logrado muchas cosas en estos casi 50 años, sin duda el logro alcanzado más importante ha sido el tomar el control de las historias que han marcado sus vidas.

Lo que funcionó 

Una de las formas en las que las historias se pueden cambiar, y las posibilidades pueden aumentar, es el simple esfuerzo de hacer lo que se conoce como asumir una competencia. Durante muchos años, a las personas con discapacidad intelectual se les ha definido de forma negativa de acuerdo a las limitaciones que la sociedad en general y los profesionales en particular les han estigmatizado.

En tal sentido, las oportunidades se habían limitado debido a que muchas capacidades se asumían como ser inapropiadas. Durante las últimas décadas, algunos defensores de derechos, familiares y algunos profesionales, han tratado de cambiar dichas suposiciones. Así pues, una estrategia de “asumir algunas competencias” ha reemplazado los estereotipos de “asumir una incompetencia”. Estos cambios no se han producido de forma inmediata. El asumir una competencia no significa que no se necesite el apoyo efectivo y duradero de otras personas, este apoyo es necesario. En lugar de dicho concepto, Ello significa que cuando surge algún problema, o cuando falla algún programa, dicho aspecto deberá estar de acuerdo con el tipo y calidad de apoyo brindado en lugar de resaltar el déficit o debilidades de las personas lo cual se ha atribuido previamente al caso de Ron y Mary. Si fallara un puesto de trabajo, entonces el asumir una competencia significa que la respuesta más apropiada deberá ser encontrar una correspondencia de tipo vocacional para dicho trabajador en vez de asumir que la falta de capacidades de este individuo para desempeñar dicho trabajo ocasiona el fracaso del mismo.

El asumir una competencia comienza con escuchar a aquellos que se comunican mediante algún tipo de conductas en vez de expresarse a través de lenguaje verbal, y por medio de historias expectantes de espíritu positivo y valor personal que puedan surgir.

Ron y Mary han tenido éxito fuera de la institución debido en primer lugar a sus propios esfuerzos, pero también debido a que se han rodeado de los miembros de una comunidad de amigos y profesionales que los apoyaron y quienes conocen apropiadamente sus historias y están felices de contar a otras personas dichas historias. Sin duda necesitamos tener más historias de logros importantes e independencia. El asumir una competencia es una forma de que estas historias se vuelvan una realidad.

Sobre el Autor 

Ron y Mary han vivido durante toda su vida en el estado de Oregon, y tienen historias como activistas de su comunidad sobre los derechos de personas con discapacidad. Actualmente ya se han jubilado pero permanecen activos en su comunidad. Phil Ferguson conoce a Ron y Mary aproximadamente hace 40 años y con frecuencia les ha realizado entrevistas donde han relatado sus experiencias y perspectivas.

¿Cómo has mejorado los derechos de las personas con discapacidad?

Cuétanos tu estrategia

¡Compártelo ahora!